No he terminado de cerrar la puerta y aún dudo de la decisión
de atravesarla. Recuerdo el impulso que me llevó a hacerlo y lo mucho que pensé
en el deber, en la necesidad, en el deseo, en la dificultad.
La casa se cayó pero el marco seguía ahí. Ya no había
paredes, pero el marco seguí ahí. Las ventanas se habían roto, los cristales
habían desaparecido a causa de la última explosión… pero el marco seguía ahí.
Desolación, pero el marco seguía… ahí.
Puños apretados. Pecho levantado. Parpadeo lento. Pie
derecho adelante. Lo demás fue historia. Lo demás ahora se convierte en lata,
cinta y proyecciones en mi cabeza. Gracias. Por esta historia, mil veces
gracias.
No he escrito de tí porque aún no te transformas en materia. No he escrito de tí porque sigues siendo humo. No he escrito de tí porque se supone que no hay historia. No he escrito de tí porque no tendría sentido. No he escrito de tí porque nadie puede saber. No he escrito de tí porque sería cambiar las nubes por tierra. No escribía de tí... porque no existías.
Esta historia surgió de un ejercicio de violencia creativa en clase. Ni un minuto para pensar. Sonaba Ray Charles.
Un largo camino le quedaba por recorrer, un sendero con curvas, planicies, lleno a veces de flores y en ocasiones de maleza. Estaba sentada en el suelo, tomaba aire y miraba a lo lejos. Respiraba. Observaba. Asimilaba lo que estaba por venir.
Decidió levantarse. De un brinco estuvo de pie. Empezaba el camino. Sintió cómo sus pies tocaban la tierra, la escuchó crujir y deslizarce, le gustó. Sintió la brisa en el oido, se erizó. Sintió el sol calentándole la espalda. La empujaba hacia delante, sonrió.
Estaba sola, de eso se había dado cuenta hacía muchísimo tiempo, incluso antes de sentir la brisa, el sol y la tierra. ¿Sería así todo el sendero? Caminó, probó, empezó.
El árbol más próximo a ella le recordó a su infancia. Frondoso, de frutos rojos, de suaves hojas: amable, apetitoso. Era el mismo que solía trepar cuando niña. Se emocionó y lloró. En aquel, había conocido a su mejor amigo, también había reído y llorado al caer de sus ramas. Decidió recostarse en él y soñar como lo había hecho de pequeña… pero no recordó cómo. Se desplomó, luchó y dejó el tiempo atrás.
¿Ya no podía soñar? No lo sabía, pero podía reír y lo comprobó. Siguió su camino. ¿Qué es el hombre sin sueños? Aún podía caminar y lo estaba haciendo. ¿Qué es la vida sin un sueño? Pararon sus preguntas y le vio, a lo lejos, le vio y vivió.
Intentó correr y no pudo. Intentó gritar y tampoco. Intentó parar los latidos de su corazón y el tiempo se hizo cada vez más lento hasta detenerse. Estaba ahí, le veía, le quería, le completaba, le veía y al mismo tiempo, le huía.
Saber que quizás te encuetras en el camino equivocado puede hacerte elegir el que parece correcto de forma apresurada. Camuflajeado.
Soñaba, soñaba que sería increiblemente posible. No había algo en ese camino que ella no pudiera controlar, desde las raíces, hasta el sol, era ella quien hacía que las manzanas fueses azules y las fresas más dulces.
Siguió acercándose, hasta que pudo fundirse con su reflejo.
Bombo, caja, redoblante y platillo bailando sobre una baqueta de cristal. ¿Lo puedes imaginar? ¡Lo puedes lograr! Temporada de ciruelas y mamones ¡Quién lo diría!
Brilla el chocolate y si no lo hace, bótalo. No sirve para nada. Así es mi cabeza, ¿puedes manejarlo? Entonces salta del barco. Tengo ganas de viajar y una maleta repleta de cansancio. ¿Funciona?
Los zapatos no me aprietan, me quedan grandes, pero las medias siguen dándome calor. Sus besos los llevaré siempre en el alma, el corazón y en mi tatuaje en la nuca. ¿Te animas? Me queda sólo una hoja en esto…
Qué útiles los signos de puntuación, pero más útil es el bolígrafo que los escribe y aún más lo son tus besos de azúcar que sigo recordando. Ya no más carpetas de Cadivi. Hasta el final y llegamos al 2012. No se hable más. Yo quiero que lloren, pero los hago reir y eso, no se si está bien.
Me cansé de ser discípula, al fin. Ahora sólo me falta regresar a mi. Gracias por el descontrol, los espíritus se encargarán. Si me sale este negocio, se armó una limpia. Si no, se tendrá que disfrutar el sucio. El humor no para.
Dolor de mano y dolor de ojos. Hambre y sueño y el día no terminará nunca. Repito, activa pero molida. Divina se quedó durmiendo en casa. La cantante calva y soy la loca con pijamas a la que no se le acaba la tinta. Ché, boludo, pero no me digas frijolero.
Ya no soy la culpable pero igual pago condena. Absurdo. ¿La culpa mata? Búscala en un vivero. Stop.
Aléjate de mi y hazlo pronto antes de que te mienta
Tu cielo se hace gris, yo ya camino bajo la tormenta.
Aléjate de mi, escapa ve que ya no debo verte
Entiende que aunque pida que te vayas, no quiero perderte
La luz ya, no alcanza.
No quieras caminar sobre el dolor descalzaUn ángel te cuida
Y puso en mi boca la verdad para mostrarme la salida
Y aléjate de mi amor
Yo se que aún estás a tiempo
No soy quien en verdad parezco,
y perdón no soy quien crees
Yo no caí del cielo
Si aún no me lo crees amor.
y quieres tu correr el riesgo
verás que soy realmente bueno
en engañar y hacer sufrir
a quien más quiero
Aléjate de mi pues tu bien sabes que no te merezco
quisiera arrepentirme, ser el mismo y no decirte esto
Aléjate de mi, escapa, vete. Ya no debo verte
Entiende que aunque pida que te vayas no quiero perderte.
La luz ya, no alcanza.
No quieras caminar sobre el dolor descalza.
Un ángel te cuida.
Y puso en mi boca la verdad para mostrarme la salida.
Y aléjate de mi amor.
Yo se que aún estas a tiempo.
No soy quien en verdad parezco,
y perdón no soy quien crees
Yo no caí del cielo
Si aún no me lo crees amor.
y quieres tu correr el riesgo
verás que soy realmente bueno
en engañar y hacer sufrir
y hacer llorar
a quien mas quiero...
Hoy la nostalgia conspiraba en mi contra y preparaba un certero golpe. Así pasó el día con una sensación de tristeza que no reconocí al primer momento, pero que ya me parecía sospechoso, no es la primera vez que se presentan estos ataques. Hoy fue diferente, hoy supe esquivar ese golpe con una precisión que para ser sincera, hay que mejorar; pero, lo esquivé… a decir verdad, lo transformé.
Fue raro, porque mientras respiraba hondo para no llorar, a mi mente venían millones de recuerdos, unos más nítidos que otros, unos más vigente que otros, pero todos con una historia y una sonrisa anexa que me hizo transformar la nostalgia en alegría. Suena raro, pero así pasó. Así lo transformé y con eso me quiero quedar.
A pesar de que mi memoria no merece admiración, hay un pequeño espacio en ella en la que atesoro todos los momentos, sin fechas, sin horas, sin una marca en el calendario… Son sólo historias que están vivas para mi, y como si de un reproductor se tratara, justo hoy me impulsaron a escribir estas líneas.
Hoy me quiero quedar con los gritos en la montaña rusa…
Hoy me quiero quedar con esa estrella que tiene nombre…
Hoy me quiero quedar con la conversación en el frío mar…
Hoy me quiero quedar con tus palabras que siempre me hacen reaccionar…
Hoy me quiero quedar con todos los kilómetros recorridos...
Hoy me quiero quedar con tu sonrisa...
Hoy me quiero quedar con sus manos entrelazadas...
Hoy me quiero quedar con ese beso en mi ciudad anhelada…
Hoy me quedo con todo y con esta sonrisa que se transforma cada vez más.